Mostrando entradas con la etiqueta Camarón de la Isla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Camarón de la Isla. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

"La vida es dulce" - Kiko Veneno

Kiko Veneno tiene la extraña capacidad de estar siempre haciendo lo mismo y, sin embargo, parecer nuevo. Su trabajo le ha costado, y en esto recuerda al mismísimo Cervantes, que se tiró toda la vida intentando vivir de la literatura y cuando lo consigue va y se muere. Afortunadamente, José María López Sanfeliu, mitad de Figueres mitad gaditano, ya está por encima de esta leyenda tan ibérica de la mala suerte. 


Con "Sensación térmica" estamos igual. Es su décimo trabajo y, como de costumbre, sigue siendo cotidiano, irónico, entrañable, crítico, cariñoso, poético, burdo, simpático, profundo, habitual, rutinario, y así cien mil adjetivos más uno tras otro hasta agotar la paciencia del que escribe y del que lee. En verdad, los textos saben deliciosos, la música agradable y el espíritu optimista, dentro de las catástrofes cotidianas que viene relatando desde los setenta. Atrás queda Veneno, y el "Volando voy" de "La leyenda del tiempo" de Camarón, y su colaboración constante con los hermanos Amador, con Paco de Lucía, y lo más cercano en el tiempo, como su encuentro con Juan Perro. "La vida es dulce" emana belleza en cada giro y, lo mejor, suena mejor que nunca a lunes. Genial. 


jueves, 27 de febrero de 2014

Paco de Lucía - Devo - Lou Reed

Obituario. Saltaba ayer la noticia de la muerte de Paco de Lucía. En Cancún, jugando con su nieto, sufría un infarto de corazón que se lo llevaba por delante. Se marchó así, de repente, el de Algeciras, y se fue antes él que sus dedos, que a pesar de la artritis todavían resistían al influjo flamenco. Se ha muerto y, claro, todo son parabienes. Podemos llenarnos la boca de adjetivos, muchos; recordar su relación con Camarón y Tomatito; acentuar hasta la extenuación su papel revolucionario dentro de un arte plagado de puristas...podemos hablar y hablar, pero todo lo que digamos ahora es, simplemente, previsible.


 ¿Cuál fue la principal aportación de Paco de Lucía? Que la palabra no era imprescindible. Si no cantaba Camarón, lo hacía su guitarra. En "Como el agua", afortunadamente, tenemos la suma de ambos. Y la suma de ambos es la suma de dos pioneros de la modernidad, dos creadores que se niegan a repetir y repetir los mismos patrones. Provocar en el pop y en el rock resulta muy fácil; es algo inherente a los géneros. Sin embargo, renunciar a unos esquemas cuasi ascentrales en el flamenco era, antes que ellos y sin olvidar a Morente, un sacrilegio en toda regla. Demostraron, pues, que trangresión y esencia podían ir de la mano.

"Limpia va el agua del río
como la estrella de la mañana,
limpio va el cariño mío
al manantial de tu fuente clara"



Espíritu idéntico el de Bob Casale. El que fuera creador de los americanos Devo fallecía a mitad de mes por una insuficiencia cardíaca. En el otro extremo, también surgía en la década de los setenta aquel grupo de extraños atuendos que cuestionaba la modernidad desde la modernidad. Un grupo de estudiantes, concretamente de Bellas Artes, procedentes de la Universidad de Kent (Ohio) ridiculizaban al género humano en una América tan convulsa como intransigente.


Y aquí la muestra más palpable. En "Beautiful world", y haciendo honor a su nombre (D-EVOLUTION), renegaban del discurso político ultraconservador, envoltorio de un fundamentalismo cristiano que en nada respeta a los más desfavorecidos. Era la involución, el fin del hombre como hombre. Antidarwinismo puro y duro. Además, ya por entonces los complices tenían cámaras.

 
Última parada: Lou Reed. En octubre conocíamos que el neoyorkino no lograba hacerse con su nuevo hígado. El recuento es muy claro: tres guitarristas, tres compositores y, en el fondo, tres formas de provocar en los agitados setenta a un lado y otro del Atlántico. 
 

Un clásico, de las canciones más bellas que ha dado la música popular: "Femme fatale", en papel de regalo envuelta con la voz de Nico.



jueves, 9 de enero de 2014

"La leyenda del tiempo" - Camarón de la Isla

Lo publicó en 1979 y sentó fatal a los camaroneros de pura cepa. Al disco le costó arrancar, según reconocía hace unos meses Ricardo Pachón, responsable de buena parte de sus discos. Y es que musicar a Lorca con sonoridades del rock o del jazz no cuadraba a su público de siempre. De hecho, la portada ya era un desafío. El cantaor suprime su lugar de origen y, encima, utiliza una tipografía a lo Chicago.


 Con el paso del tiempo aquel experimento se convirtió en una bendición para los amantes de la fusión sonora. Cuando echas un vistazo a los títulos de crédito lo entiendes todo. Si suena a Alameda es porque, precisamente, Alameda tomó parte en la producción; añadimos a los hermanos Amador (Pata Negra) y Kiko Veneno (con "Volando voy"), además de a Tomatito, y cualquiera con dos dedos de frente puede apreciar una calidad excepcional a prueba de bombas.


Lorca reflexiona en el poema sobre el paso del tiempo, dándole un toque de resignación que ya encontramos siglos antes en el barroco español. Más cercano al carpe diem, Góngora aconseja a una joven:

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente, 

no sólo en plata o víola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente 
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

En cambio, Quevedo es todavía más pesimista:

Vivir es caminar breve jornada,
y muerte viva es, Lico, nuestra vida, 
ayer al frágil cuerpo amanecida, 
cada instante en el cuerpo sepultada.



Y en otro soneto, múcho más contundente, presenta los dos tercetos más aterradores de la lírica castellana:

Ayer su fue; mañana no ha llegado; 
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

Dos siglos antes, en el XV, un noble castellano llamado Jorge Manrique escribía en las Coplas a la muerte de su padre una visión muy reposada sobre el paso del tiempo:

Este mundo es el camino 
para el otro, que es morada 
sin pesar; 
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada 
sin errar; 
partimos cuando nacemos, 
andamos mientras vivimos, 
y llegamos 
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos 
descansamos.

No era la moda en la Edad Media, sin embargo, entender el tránsito del tiempo de una forma tan light y apacible. Las Danzas de la muerte evidencian, en este sentido, un terror irónico y atroz al fin de la vida.


Tan cerca de Lorca como del hombre medieval, exclamaba Schopenhauer en el siglo XIX:


¡Cuán larga es la noche del tiempo ilimitado si se compara con el breve ensueño de la vida!

Finalemente, revisando el tópico grecolatino del Carpe diem, Jim Morrison animaba al disfrute del presente con un falso hedonismo plagado de excesos. 





Fuentes: 8duros y MrHappyDeaht (youtube)