domingo, 23 de febrero de 2014

"Everyday is like sunday" - Morrissey

Nada como un domingo de invierno para recrearse en la decadencia. La canción más indicada: "Everyday is like sunday", del año 1988. Dos teorías circulan sobre el que fuera el segundo single del mítico "Viva hate". Ambas coinciden en algo: el texto se ubica en la costa galesa, concretamente en la ciudad de Borth. La discordia llega ahora. 


En la teoría número uno, nos situamos tras la Segunda Guerra Mundial. La ciudad experimentó un descenso en el número de turistas que acudían a sus playas. Como destino de ocio llegaban, por tanto, sus horas más bajas. Tal vez la leyenda de la Costa Blanca, con Benidorm a la cabeza, empezaba a gestarse para gloria bendita de la provincia de Alicante. La verdad es que, ante semejante panorama, la ciudad de Borth se ofreció a las más altas instancias para acoger ensayos nucleares, de ahí aquello del armagedon que imploraba Morrissey en el tema. Por cierto, se los denegaron.

 
La teoría número dos, en cambio, se centra más en las referencias literarias. Tal vez esta versión le agrade mucho más al autor, ahora que se ha metido a clásico de la escritura con sus memorias (editorial Penguin), como si de Montaigne se tratara. En este sentido, los más puristas consideran que las alusiones a la "nuclear bomb" proceden de la novela "On the beach", de Nevil Shute. La acción se sitúa muy lejos, en Melbourne, donde un grupo de personas cuenta los días para una gran devastación nuclear. El cantante de Manchester, simplemente, habría modificado el espacio literario, solo para potenciar la sensación de tristeza que generan las ciudades de costa fuera de la temporada estival. 



Sea la primera teoría, sea la segunda, sea una mezcla de las dos o ninguna de ellas, la canción supura la belleza propia de las cosas que están fuera de lugar y, lo más terrible, sin atisbo de cambio. Igual de poético, pero menos depresivo, resulta más bello cantarle a París. He aquí un Morrissey maduro repartiendo abrazos, pues, a falta de cariño, solo el arte que supera el paso de los siglos puede entender su amor...eso dice.

"In the absence of your love
And in the absence of human touch
I have decided I'm throwing my arms around
Around Paris because only stone and steel accept my love"


viernes, 21 de febrero de 2014

John Grant - James Vincent McMorrow

Dos barbudos que salen de fiesta. Dos formas distintas de liarla. Aparentemente, el que no llega y el que se pasa. Vamos a por el primero: John Grant. Viene de Parker, Colorado, y lleva encima una maleta muy pesada. Traductor fallido de inglés en Alemania durante poco tiempo, se volcó en la música durante quince años con un grupo llamado The Czars. Es en 2010 cuando publica su primer trabajo en solitario, "Queen of Denmark", donde esboza los primeros trazos de una espalda cargada de excesos. Bastantes. Nació en 1968.


Y ahora, "Pale Green Ghosts". Aquí aparece "GMF" o, dicho de forma, The Greatest Motherfucker. Paradojas de la vida, se está refiriendo a sí mismo. Después de un largo camino trenzado por las drogas y la homofobia, y habiéndose declarado no hace mucho como portador del VIH, el señor Grant se da un baño de ironía. Un zas en toda la boca del pesimismo: 

 "But I am the greatest motherfucker
That you'll ever gonna meet
From the top of my head
Down to the tips off the toes on my feet"

 

Vamos al otro: se llama James Vincent McMorrow. Irlandés, claro, de Dublín. Más joven (1983). También segundo disco. Y falsetes, muchos falsetes, a caballo entre el folk de origen y un soul de llegada. Es como si viajara en un tren y fuera tachando estaciones en una pequeña libreta.


 En "Cavalier" la fórmula es sencilla: fragilidad más desconcierto. El resultado, excelente. Ya en 2010 obtenía la aprobación de la crítica con "Early in the morning". Con la segunda parte, comprobamos que no se queda en el folk. Sólo con contar historias no es suficiente, pues el ser humano lleva muchos siglos dando forma artística a los mismos temas. Los buenos autores son los que cuentan lo de siempre indagando en la forma; es como hacer el mismo regalo un año tras otro, pero cambiando el envoltorio. Y lo bueno de McMorrow es que tampoco recurre a la tan manida electrónica con el objetivo de parecer distinto. Se puede, por tanto, sonar clásico y moderno sin necesidad de generar melodías con principio y fin en un teclado. Ahí va. 


jueves, 20 de febrero de 2014

"The promise" - When in Rome

Daba San Ambrosio allá por el siglo IV toda una lección de pragmatismo: "cuando estés en Roma, compórtate como lo hace un romano". Traducido al inglés: "when in Rome, do as the Romans do". Referencia clásica para lo que ha acabado convirtiéndose en un clásico, en este caso de los ochenta.
El grupo de Manchester tomó prestada la elipsis del que fuera obispo de Milán para dar nombre a un proyecto que, visto en la distancia, devino pasajero: poco más de un par de años. Y un himno que resume una década: "The promise".


Año 1988. Dos amigos, imaginamos chico-chica, necesitan revisar su relación personal, por lo menos él. Y le propone intentar algo más. Aquí está la promesa: no se arrepentirá. Y para ello tiene que elegir las palabras adecuadas. No nos engañemos; en situaciones de este tipo no hay otra opción que recurrir a la ingeniería lingüística para, sinceramente, no cagarla. El chico, al menos, es consciente de ello: 

"I'm sorry, but I'm just thinking of the right words to say
I know they don't sound the way I planned them to be
But if you wait around a while, I'll make you fall for me
I promise, I promise you I will"

Que lo consiga o que, en definitiva, obtenga el no por respuesta...eso ya es otra historia. 


miércoles, 19 de febrero de 2014

Dum Dum Girls - Echobelly

El problema de las Dum Dum Girls es que suenan demasiado a épocas pasadas. En el ámbito de la música popular sonar demasiado a "alguien" anterior no es un inconveniente ni nada negativo (al fin y al cabo, aquí está todo inventado, y las influencias son las influencias); el auténtico problema es sonar a "algo" pretérito, ya consumido, con la digestión hecha y su correspondiente desecho, y esta banda parece sacada directamente del baúl de los recuerdos del britpop. Se parece mucho a Cranberries, a Garbage, Cardigans, Elastica, Lush, Catatonia, etc... y sin embargo no suenan mal, pero tampoco llaman la atención. 


Estéticamente, despiertan la curiosidad, pero después de dos trabajos discográficos y con el tercero, "Too true", recién hecho y servido, la propuesta se queda corta. Y es que vestirse de negro, en esto que nos ocupa, ya no capta ni al colectivo voyer. En "Rimbaud eyes" todo es muy Pretenders; bueno, casi todo, porque el video recrea una historia de mafiosos y trapicheos que, incluso sin ánimo de desmerecer, también huele a cincuenta mil clips ya vistos y revistos. 


La canción, en verdad, recuerda a unos secundarios de los noventa, Echobelly, que puestos a buscar secundarios éstos son como los del cine español, que destaca más por los acompañantes que por la estrella. Que un Segunda División te gane por goleada resulta, cuanto menos, desalentador, para hacértelo ver... Y cuánto bailamos aquéllo de hacer grandes cosas:

"I wanna do great things
I don't wanna compromise
I wanna know what life is
I wanna know everything"